Emoción Intensa

miércoles, 31 de marzo de 2010
Recuerdo cuando tenía 16 años y escuchaba heavy metal -específicamente power metal- todo el día. A veces me acostaba en mi cama sólo a escuchar música, devorando discos enteros como si fueran películas, de principio a fin. Hubo ocasiones en que hasta se me llenaban los ojos de lágrimas con algunas canciones, y es que la emoción que sentía era tan intensa que estaba convencido de que no había ningún otro estilo musical más rico, emocionante y expresivo como el heavy metal. Los músicos me parecían tan virtuosos y las composiciones me parecían tan perfectas y algunas veces tan complejas, que no podía comprender que alguien escuchara Limp Bizkit o Backstreet Boys cuando existían bandas como Angra, Stratovarius, Rhapsody y Helloween, sencillamente no me cabía en la cabeza.
A veces cerraba la puerta de mi pieza, ponía la música fuerte y sólo cantaba durante mucho rato, tal vez horas. Sufría las canciones tristes y gozaba las alegres.
Luego pasaron los años, aprendí más de música y comencé a escuchar otras cosas. Escuché tanto heavy metal todos los días, que comencé a aburrirme y dejarlo de lado paulatinamente.
Lo que me llama la atención es que nunca volví a sentir esa emoción que invadía todo mi cuerpo, ni siquiera escuchando los mismos discos. Supongo que tiene que ver más con las sensaciones que uno puede tener a los 16, en esa adolescencia que permite ser lo suficientemente niño y lo suficientemente grande como para admirar el mundo y maravillarse. Tal vez me equivoco y tiene más relación con mi personalidad, sensible y amable, dócil y alegre, ayudado por un estilo de vida nerd, lleno de videojuegos, azúcar y Star Wars. Tal vez es la mezcla de todos esos factores, no lo sé, pero lo que sí tengo claro es que nunca volveré a sentir esa emoción nuevamente. No es que haya perdido por completo la capacidad de asombro, pero hablo de un nivel que sencillamente puede permanecer sólo en mi recuerdo.
No sé si todos han pasado por algo así o solamente fui yo que viví esa etapa embriagado de buenas melodías, velocidad y solos virtuosos, pero cuando he hablado con otras personas, como mi amigo Julio por ejemplo, me habla de su infancia jugando juegos de una manera que me hace pensar que él sentía lo mismo al jugar con esas consolas de la época. La pregunta es ¿seguirá sintiendo eso ahora con PS3, Xbox y todo eso?
Me pregunto si todos tuvieron alguna vez un heavy metal....

2 comentarios:

Prof. Ángela dijo...

Eso se llama adolescencia. Obvio!!! yo tb me "embriagué" con mis estilos musicales, donde Nirvana, Oasis, Bon Jovi, U2, Red Hot, REM, y muchos otros, junto con mi rapá de pelo y eso... viví esas emociones. Pero se llama adolescencia. Cuando adulto, uno vive otro tipo de emociones, como las de nuestro viaje. :o) <3

Ted dijo...

jajajaja buen tema, ahora que lo pienso tienes bastante razon, es una wea que no se, uno alucinaba pero tenia conciencia de que era "pendejo" alucinar era muy raro pero bakan al mismo tiempo y ahora que lo pienso, quiza por eso mismo ahora soy mas exigente con los juegos por ejemplo, quiza estoy buscando esa emocion nuevamente. aunque, segun yo, no es imposible volver a sentir eso, claro ahora es mucho mas dificil pero rara vez algo lo logra, sin ir mas lejos cuando Volvia Jugar Megaman 9 y 10 con esos Graficos 8-bit y weas, aunque fuera solo por unos segundos volvi a los 90 volvi a sentir "Tengo un megaman nuevo para jugar hasta que se me vean los dedos de los huesos ensangrentados de tanto apretar botones" segudo de eso senti nostaliga, pero nostalgia buena nostalgia de "Puta que era bakan esa wea..." acordarme de ese sentimiento, luego tristemente me di cuenta de que no tengo el tiempo de hacemre mierda jugando esa wea, sin embargo = lo he disfrutado caleta, ahora cada vez que lo juego recuerdo esa epoca de cabro chico cuando los 8-Bit eran a toda raja.

mi pensamiento final seria: "Prestame un sentimiento" jajajajaja y tiene tu foto.

saludos mankind, busca ese sentimiento no es imposible volver a sentirlo teni que creerte el cuento eso si, es parte de la magia.

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