Del presente y el futuro...

martes, 31 de agosto de 2010
Yo no como verduras. Quienes me conocen saben que esto siempre ha sido así y tratar de explicarlo no viene al caso de lo que quiero expresar en realidad en este momento. Sólo hay que saber que aunque yo no coma ninguna verdura, no significa que no me interese la calidad de las verduras que otros comen.

No es ninguna novedad que todos los vegetales que el resto de la humanidad ingiere a diario están llenos de transgénicos y que son sacados directamente de la huerta del doctor Frankenstein. Ya no hay escapatoria, porque hasta la señora Juanita que cultiva todo en su propia huerta tuvo que conseguir semillas modificadas.

También todos están conscientes de los pollos están llenos de estimulantes de crecimiento y, en un caso más extremo, que los cerdos de calidad son los que se modificaron al punto de tener carne magra, con un mínimo de grasa para que tenga algo de sabor.

Es más, no sólo se trata de comidas. Mi hermana veterinaria me contaba ayer que las razas de perros en la actualidad están todas modificadas. Hay perros que debido al cruce entre hermanos y padres desarrollan anomalías como que el cerebro les crece más que el cráneo, provocando dolores espantosos y otros problemas, todo con el fin de preservar la estética de esta raza creada. Mencionó también a otros perros que nacieron con una espina dorsal doble y los criadores quisieron dejar esta patología como sello de la raza, matando a todos los cachorros que nacían sanos para dejar sólo a los con espina bífida. No sé qué tienen los bulldog ingleses que tener partos naturales les resulta muy complicado y deben depender de cesáreas para subsistir. Y los pastores alemanes que tanto conocemos ya no son finos, ahora la moda entre esa raza es tener un problema en las caderas que separa sus piernas para dejarlos como ranas. ¡Sacúdete en tu cripta, Rin Tin Tin!

Parece todo sacado de una película futurista post-apocalítica, pero es pasado, es presente, es realidad. Todo para satisfacer los caprichos de la humanidad, de su sistema económico y las vanalidades que lo mantienen. No puedo entonces dejar de preguntarme ¿cuánto falta para que apuntemos el visturí hacia nosotros mismos? Ya se puede hacer ver a un ciego, reemplazar un órgano defectuoso, ¿por qué no mejorar las posibles fallas antes de nacer, antes de ser concebidos incluso?

Si el futuro empieza hoy, no me extrañaría que llegue un punto en que todo humano nazca in vitro, modificado para ser físicamente perfecto y mentalmente superior, dando paso a la discriminación de quienes nazcan "a la antigua", con todas las imperfecciones que esto implica. Tal como sucedía en la película Gattaca.

¿Qué pasará entonces con nuestro derecho a ser calvos y regordetes? ¿Acaso no se podrá tener una conversación trivial y para todo habrá que citar a algún filósofo clásico? ¿Qué hay de los narigones y los orejones? ¿No tendrán derecho a amar? ¿No habrá mérito alguno en hacer algo bien hecho? De ser así, ¿sólo habrá retos al equivocarse, pero jamás una felicitación?

Yo prefiero estar en la época del proceso lento y sucio, en que hay que salir a buscar una lección para aprenderla, vivir paso a paso y equivocarse varias veces, en que hacer algo bien requiere esfuerzo y podemos diferenciarnos del resto.

Y quien sabe, tal vez no haya que esperar un futuro donde todo sea blanco y con lucecitas para dejar de preocuparse por las espinillas o una barba irregular, los ojos bizcos o los cuellos cortos.

No hablo de ser mediocres o conformistas, hablo de aceptar los errores y usar la voluntad para mejorarlos, de no preocuparse por defectos que no tienen remedio ni importancia, de ser uno hoy.

Emoción Intensa

miércoles, 31 de marzo de 2010
Recuerdo cuando tenía 16 años y escuchaba heavy metal -específicamente power metal- todo el día. A veces me acostaba en mi cama sólo a escuchar música, devorando discos enteros como si fueran películas, de principio a fin. Hubo ocasiones en que hasta se me llenaban los ojos de lágrimas con algunas canciones, y es que la emoción que sentía era tan intensa que estaba convencido de que no había ningún otro estilo musical más rico, emocionante y expresivo como el heavy metal. Los músicos me parecían tan virtuosos y las composiciones me parecían tan perfectas y algunas veces tan complejas, que no podía comprender que alguien escuchara Limp Bizkit o Backstreet Boys cuando existían bandas como Angra, Stratovarius, Rhapsody y Helloween, sencillamente no me cabía en la cabeza.
A veces cerraba la puerta de mi pieza, ponía la música fuerte y sólo cantaba durante mucho rato, tal vez horas. Sufría las canciones tristes y gozaba las alegres.
Luego pasaron los años, aprendí más de música y comencé a escuchar otras cosas. Escuché tanto heavy metal todos los días, que comencé a aburrirme y dejarlo de lado paulatinamente.
Lo que me llama la atención es que nunca volví a sentir esa emoción que invadía todo mi cuerpo, ni siquiera escuchando los mismos discos. Supongo que tiene que ver más con las sensaciones que uno puede tener a los 16, en esa adolescencia que permite ser lo suficientemente niño y lo suficientemente grande como para admirar el mundo y maravillarse. Tal vez me equivoco y tiene más relación con mi personalidad, sensible y amable, dócil y alegre, ayudado por un estilo de vida nerd, lleno de videojuegos, azúcar y Star Wars. Tal vez es la mezcla de todos esos factores, no lo sé, pero lo que sí tengo claro es que nunca volveré a sentir esa emoción nuevamente. No es que haya perdido por completo la capacidad de asombro, pero hablo de un nivel que sencillamente puede permanecer sólo en mi recuerdo.
No sé si todos han pasado por algo así o solamente fui yo que viví esa etapa embriagado de buenas melodías, velocidad y solos virtuosos, pero cuando he hablado con otras personas, como mi amigo Julio por ejemplo, me habla de su infancia jugando juegos de una manera que me hace pensar que él sentía lo mismo al jugar con esas consolas de la época. La pregunta es ¿seguirá sintiendo eso ahora con PS3, Xbox y todo eso?
Me pregunto si todos tuvieron alguna vez un heavy metal....

Jóven Estándar

martes, 30 de marzo de 2010
Hace un tiempo atrás, en respuesta a todas esas clasificaciones de los medios sobre "tribus urbanas", mediante conversaciones sociológicas con mis amigos, comenzamos a identificar a esa tribu que no es parte de ninguna, porque es, por decirlo así, lo neutro, lo que no tiene clasificación. Es tan promedio que decidimos nombrarla "jóvenes estándar".
Un joven estándar no está principalmente motivado por alguna corriente musical ni se ampara bajo una ideología, de hecho es todo lo contrario, se mueve con la masa, responde frente a lo popular y disfruta de las grandes reuniones de personas. Examinemos punto por punto cómo son estos especímenes:
¿Alguna vez han visto los comerciales de cervezas como Escudo, Cristal o Brahma? Están dirigidos hacia estos personajes y por ende los protagonistas de esos avisos representan fielmente su estética y actitud. Un joven estándar masculino generalmente usa jeans, zapatillas Adidas y poleras con diseños "graciosos" referentes al copete, como "Escupo" o "Ceda el vaso", o a motivos sexuales como "Instructor de sexo, primera clase gratis" o "National Pornographic". Felices usarían aquella polera con el Che Copete caricaturizando al Che Guevara o la de Don Ramón que hace alusión a The Ramones, banda que jamás han escuchado. Generalmente usan el pelo relativamente largo, lo suficiente para andar despeinados a propósito y dar ese aspecto de despreocupación aunque anden recién bañaditos. Suelen dejarse algunos dreadlocks largos, sobre todo en la nuca, y barba de tres días.
Las mujeres por otra parte, son más difíciles de identificar visualmente. Aparentan ser de lo más “normales”, y probablemente lo son, pero lo cierto es que son muy similares psicológicamente a los hombres de la misma especie.
Ambos fuman -es casi una obligación- y son capaces de ingerir grandes cantidades de alcohol, muchos de ellos fuman marihuana y la minoría ha probado o está dispuesta a probar otras drogas. Estudian carreras tradicionales como ingeniería o periodismo, no porque les guste, sino por un compromiso con la sociedad y/o con sus padres. Es más, están ahí porque es su obligación. Generalmente pasan varios años estudiando debido a que no les va muy bien académicamente, ya que prefieren no entrar a clases e ir a tomar a una plaza o a esos benditos pubs ubicados en barrios universitarios y que, a pesar de no vender nada de calidad, siempre ganarán.
Su estética refleja en forma precisa su principal preocupación, que es el carrete. No importa cuánto sacrificio hagan sus padres para pagar sus carreras, los jóvenes estándar jamás lo valorarán y preferirán pasar más años “estudiando” que trabajando. Por lo mismo, su rango etario es completamente variable, puede abarcar desde 18 hasta bordeando los 30 años, según qué tan porros sean como para alargar su carrera hasta el segundo cambio de folio (en el peor y más extremo de los casos) o si han pasado por una o más carreras antes de la definitiva (lo que en realidad es bastante común y no tiene nada de malo, incluso para otros tipos de personas).
Probablemente esta especie se inició en la clase media alta, pero luego se propagó hacia toda la clase media, lo que hace que su tipo sea tan común y represente a la que posiblemente es la más grande de las minorías.
En el ámbito musical, generalmente escuchan todo lo que sea clasificable de “rock latino”, es decir, desde Chancho En Piedra hasta Catupecu Machu, pasando por Los Fabulosos Cadillacs y Sinergia. Además, muchos de ellos se adhirieron/evolucionaron a la “cumbia revival” de bandas como Chico Trujillo y Patricio Cobarde, sin ser miembros exclusivos de esa escena.
Su estilo de vida se basa en el consumo y el mínimo esfuerzo. Es la clase de persona que terminará llevando a cabo un trabajo en forma mediocre, tratando de evitar cualquier responsabilidad adicional a lo básico.
No suelen tener un hobbie y es raro que algo los apasione.
Son el consumidor ideal.

Música Igual Sacrificio

lunes, 29 de marzo de 2010
ADVERTENCIA: Esto está escrito desde un punto de vista totalmente pesimista y no representa la única y total realidad. Sin embargo, esta realidad existe y es latente para muchas personas.


¿Por qué ser músico es una maldición? Porque debe ser la forma de vida mas ingrata que conozco.
Cuando realmente estás comprometido con la música, con tocar en una banda, con componer canciones que son tus hijos y además son todo tu legado para este mundo, se te rompe el corazón una y otra vez. Es irremediable, pero no lo elegí, nací para hacer música y recoger constantemente los pedazos de mi ilusión después de cada bajón.
Llevo 8 años tocando en bandas. Al principio, cuando era chico alucinaba y creía que algún día me convertiría en un rockstar y visitaría países para tocar en estadios llenos de personas dispuestas a cantar y gritar mis canciones. La banda duró sólo dos años, fuimos azotados por el mundo real y la inexperiencia, no compusimos más que una canción y nos presentamos muy poco en vivo. Luego de eso pasé por otras bandas, gané experiencia, fui conociendo mejor cómo es tocar y todo lo que esto implica.
Cuando te das cuenta de que la música es sólo el 20% aproximado de lo que debe hacer una banda, te cambia toda la perspectiva de lo que estás haciendo. Una banda no triunfa por ser buena, eso es un detalle y quizás hasta una consecuencia. Una banda es sólo una microempresa. Hay que saber gestionar un montón de cosas, organizar eventos, publicitarlos, obtener contactos, saber con quién hablar y qué decir. Pero algo que hasta el día de hoy no sé, es cómo ganar público.
Ponerse en los zapatos de un músico es más o menos así:

Llevas un tiempo en el mundo de la música. Siempre te interesó tocar un instrumento y cuando tus papás te regalaron tu primera guitarra te sentiste muy feliz. A estas alturas ya vas por la tercera, siempre optando a algo mejor. Sientes que valió la pena trabajar todo el verano en vez de ir a la playa, gracias a eso pudiste comprarte una guitarra nueva con mejores cápsulas y definitivamente mejor sonido que la anterior. Tomaste clases un tiempo, pero tuviste que dejarlas porque escaseaba la plata en la casa.
Tu banda actual te gusta bastaste y quieres aprovechar que tu viejo se rajó y te comprará dentro de poco uno de esos costosos amplificadores grandotes para hacer una tocata y estrenarlo.
Ok, organizaste un evento, no fue tan difícil, tuviste que invertir algo, digamos 50 mil pesos porque decidiste usar la opción más barata. Tranquilo, sólo es cosa de llevar a 50 personas cobrándoles luca. Además no estás solo, son 3 bandas de tu mismo nivel y cada una cuenta con por lo menos 4 personas. Son 4 ó 5 amigos por músico... es más, si llevan más que eso ¡puedes ganar! Ignoremos el hecho de que la banda además gastó aproximadamente 5 lucas y algo de tiempo en hacer flyers y pegarlos por ahí, repartirlos, etc., además de otras 24 lucas en sala de ensayo por 3 ensayos antes del evento (6 lucas por persona). Eso no se cuenta como parte de la "inversión".
Llega el día del show y no has vendido más que 3 entradas, contando a tu polola. Algunos de tus amigos tienen cosas que hacer, otros no tienen tanta plata como para hacerte el favor de ver a tu banda una vez más, ya fueron las últimas dos veces y esa última estuvo más cara, además les duele más el bolsillo porque no les gusta tu música realmente. Otros tenían un carrete o se levantan temprano... porque como eres amateur, te tiraron un día de semana. "No importa" piensas, "todos compran en la puerta".
Notas que todos los músicos están con sus pololas, preguntas si les cobraron entrada y te dicen que no, que cómo les van a cobrar si son sus pololas. Ok, te tragas el mal rato y decides olvidarlo para tocar mejor.
Toca la primera banda, los escuchas desde el público. Suena mal, al vocalista lo tapan los instrumentos y todo es una masa que cuesta comprender. Tomas nota mental, "subirle a la voz, bajarle a la guitarra derecha" y crees que puedes mejorar ese sonido.
Es tu turno, das todo de ti y notas que tus compañeros de banda también. Sientes que a pesar de que el sonido fue prácticamente el mismo que el de la banda anterior, el espectáculo salió increíble y tus amigos te lo hacen notar también. Te felicitan un par de personas que ni conoces, genial... te sientes todo un rockstar por un momento.
El bajista de una de las otras bandas te comenta que estaba bueno, pero que no se cachaba mucho todo lo que tocaron, tus solos no sonaban tan fuerte. Tu vocalista no está tan contento, porque como no escuchaba bien, muchas veces no encontró el tono y siente que cantó algo desafinado. Lo consuelas diciéndole que cuando toquen en mejores escenarios tendrán retorno y todo eso cambiará.
Terminó todo, llegó la hora de sacar cuentas. Fueron 43 personas, casi no se perdió plata, entre los 4 de la banda ni se nota, piensas "gastamos más en comprar cerveza después de tocar" y decides olvidarlo. Para qué amargarse porque no fueron capaces de reunir a 4 amigos cada uno... no todos le ponen el mismo empeño, sobre todo las otras bandas que no invirtieron en el local.
Pasó el tiempo, tal vez un año y sientes que la banda ha crecido. Suenan mucho más sólidos y las composiciones están mejores. Gastaron 150 lucas en grabar un demo y quedaste satisfecho con el sonido. Podría haber sido mejor, pero para niveles pro habrías tenido que gastar el doble o quizás más.
El grupo ha cambiado de integrantes, te peleaste con dos de ellos porque nunca le ponían empeño y nunca podían poner plata, a veces no iban a ensayar por salir con la polola o ir a algún carrete. Notaste que uno se compró un PS3 hace poco y te das cuenta de que siempre tuvo plata. Tú por otra parte manejabas tus tiempos muy cuidadosamente para no descuidar a tu banda, cómo hacerlo si es lo que más te motiva. Finalmente los echaste y te costó encontrar un reemplazo, pero ha pasado tiempo y ya está todo en orden nuevamente y se encuentran listos para tocar en vivo.
No han podido presentarse todo lo que quisieras, invertir en locales a veces cuesta demasiado y recibir invitaciones de bandas es muy escaso. Te sorprende que no te lluevan las invitaciones después de gastar tiempo y dinero en una página web, que se ve bastante decente y pensaste que serían un gran recurso, aunque es verdad que tiene pocas visitas y muchas son de otras bandas que sólo quieren publicitar sus propios eventos en tu espacio.
Es una lástima que aquellas bandas que invitaste a tocar un par de veces jamás te hayan devuelto la mano, pero dos ya no existen y otras dos ya están más arriba y se olvidaron de grupos de tu nivel, ahora pertenecen a la escena, un círculo que parece bastante cerrado, siempre los mismo nombres en los locales más grandes.
Esta reflexión te hace darte cuenta de que llevas un montón de tiempo en todo esto y sigues tocando en los mismos bares, para el mismo público. Es más, antes llevaban más amigos, ahora todos se aburrieron de ver el mismo show. Aún así intentas publicitar tus eventos en msn, facebook, fotolog, myspace, todo lo que tengas a mano y que sea gratis, pero te das cuenta de que nadie llegó por ese flyer que vio pegado en la calle o que le llegó al mail, o ese anuncio de la radio online de bandas emergentes, sino que tu público son tus mismos amigos que llevan un buen tiempo yendo a verte a ti (no a tu banda). Te das cuenta de que nadie los conoce, nadie tiene su demo, nadie ESCUCHA su demo. "Y pensar que gastamos no sólo en grabar, sino que en hacer copias" pasa por tu mente. De pronto ya no estás tan motivado. Dejas de hinchar a tus amigos para la próxima tocata y tratas de no pensar en que pudiste haber ido a ver a ese grupo que vino a Chile hace poco y que preferiste dejar pasar para poder seguir pagando la sala de ensayo. Piensas en dejar la banda, pero algo dentro de ti no te lo permite... sientes que la música es tu vida y que debes seguir haciéndola, aunque muchas veces te sientas como Prometeo esperando a esa águila de la desilusión que arrancará tus tripas tarde o temprano y que volverá al día siguiente. Te motivas viendo conciertos de tus ídolos en youtube, desearías ser como ellos, pero sabes que nunca lo serás. Finalmente optas por continuar, sabes que van bien encaminados, están haciendo todo bien y pronto llegará gente a las tocatas, las firmas invadirán la página y comenzarán a vender copias del demo. Sólo no sabes cuándo ni cómo....